Boca empató en su visita a Corinthians de Brasil

Boca Juniors se llevó un interesante empate de su excursión por San Pablo: igualó sin goles ante Corinthians por el duelo de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Si bien Agustín Rossi fue figura y atajó un penal, el conjunto auriazul planteó un partido serio y no se vio arrollado en ningún momento. Incluso, contó con varias acciones para abrir el marcador, pero allí apareció Cássio, el portero local, también de gran actuación.

Los brasileños asumieron la iniciativa, pero con los reparos del temor que infunde Boca. Buscó ser agresivo en ataque, siendo ancho con el pase de los carrileros y con movilidad en Willian y Guedes. Pero cuando perdió el balón, hizo pasar a todo el equipo atrás de la línea de la pelota y le permitió a su rival que la moviera con comodidad hasta mitad de campo. La intención: evitar que el Xeneize pusiera a correr a sus velocistas Zeballos y Villa.

No leyó mal el mapa del encuentro el técnico Vitor Pereira. A los 14 minutos, cuando los de Battaglia pudieron lanzar a Zeballos, el santiagueño desbordó y envió un centro preciso para Benedetto, que cabeceó a las manos de Cássio.

El trámite se hizo áspero y muy parejo. Los dos elencos se enfocaron en neutralizar las virtudes de su oponente y eso se tradujo en que tomaran pocos riesgos. El local se mostró mejor perfilado por la banda derecha, con Adson y Mantuan. De hecho, el primero enganchó del lateral al centro y remató de zurda: su intento se fue apenas desviado. Boca le sacó ritmo al cotejo y esperó por su chance.

Hasta que a los 39 minutos Rojo impactó con su brazo en el rostro de Mantuan y el árbitro Roberto Tobar sancionó penal. Guedes se hizo cargo y remató a la derecha del arquero, a media altura. Y Agustín Rossi confirmó su condición de especialista en remates desde los 12 pasos.

Y para completar la faena, el elenco argentino casi se va al descanso en ventaja: Tras un centro desde la izquierda, Benedetto le pegó pifiado, pero con dirección, y obligó a la volada de Cássio.

El segundo tiempo ofreció otro ritmo. Sea porque los dos equipos se animaron a despojarse de los miedos o porque el desgaste comenzó a erosionar la concentración, lo cierto es que las llegadas aparecieron. Al minuto, tras un jugadón de Willian, Giuliano remató de frente a la valla y con Rossi casi fuera de acción, pero Rojo desde el piso se vistió de héroe para evitar el gol. Romero, de tiro libre, casi cuelga luego la pelota de un ángulo, pero intervino Cássio.

Antes del partido, el ómnibus que transportaba a la delegación de Boca Juniors rumbo al estadio fue atacado a piedrazos por un grupo de aficionados locales y un proyectil de grandes dimensiones destrozó una ventanilla de vidrio del vehículo.

El ataque tuvo lugar sobre la avenida Jacú Pessego, en el trayecto que los boquenses realizaron entre el hotel Pullman donde se hospedaron, cerca del aeropuerto de Guarulhos, hacia el estadio antiguamente denominado Arena Corinthians.

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