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Trata y explotación sexual Testigo en el juicio contra Alfonso detalló cómo funcionaba “el grupo de las 10”

“Llamaban por teléfono (a Alfonso), arreglaban y las pasaban a buscar por la puerta del boliche o por el departamento”, declaró la joven. “Las chicas cobraban 1700”, reveló, al tiempo que dejó entrever que también fue drogada.

Durante la jornada del juicio de ayer contra Gustavo Alfonzo, acusado de trata de una menor de edad con fines de explotación sexual, agravado por el abuso de la situación de vulnerabilidad de la víctima, una joven de 17 años, “SYSB” contó detalles de cómo funcionaba el modus operandi del locutor concordiense.

La testigo dijo que Alfonzo le ofreció que se prostituyera por dinero; lo vio darle cocaína a la víctima de esta causa “S”, también menor de edad, mientras estaban en un boliche; no ocultó el temor que le irradiaba Alfonzo, por la violencia verbal y por la jactancia de sus relaciones con el poder; y dejó entrever que habría sido drogada y abusada sexualmente en el departamento del imputado.

“Quiero que pague por lo que me hizo”, dijo la joven.

La joven contó que conoció a Alfonzo a través de “S”, quien la llevó a la radio donde Alfonzo conducía un programa y la víctima hacía tareas de producción. Tenía 15 años en ese momento, allá por octubre de 2014.

Según dijo, Alfonzo le ofreció integrarse al “grupo de las diez”, que eran mujeres a las que prostituía por dinero. “Tenían un trabajo afuera, debían acostarse con clientes”, explicó ella y también contó cómo se pactaban esos encuentros: “Llamaban por teléfono (a Alfonzo), arreglaban y las pasaban a buscar (a las chicas) por la puerta del boliche o por el departamento”, explicó. “A mí me ofreció si quería trabajar, si quería ser parte del grupo de las diez, las chicas cobraban como $1700, pero le dije que no; él me decía que yo tendría gran parte, él también y las chicas también”. Así era el reparto de “dividendos”.

Pero con la víctima era distinto: “Alfonzo le prometió plata y un celular, pero a “S” siempre le quedaba debiendo; no como al resto de las otras chicas, que si hacían un trabajo, les pagaba todo enseguida. Ella le reclamaba la plata, pero él no quería dársela, porque decía que en lugar de pasársela al hijo, se compraba cosas para ella”.

Contó que en una ocasión estuvo en el departamento de Alfonzo, con “S”, una mujer rubia a la que describió como “patovica”, que sería Yolanda Zárate, la novia del acusado. “Me dieron de tomar champagne con speed y no sé si habrá tenido algo más, porque tomé una copa y no recuerdo más nada. Después me desperté en un sofá, toda dolorida y (Alfonzo) estaba en el sillón de enfrente teniendo relaciones con la patovica”, relató.

“No sé lo que me hizo”, dijo en otro tramo de su declaración, pero dejó entrever que pudo haber sido abusada y es probable que mientras dormía también le hayan sacado fotos que después Alfonzo hizo circular entre sus clientes, ofreciéndola como prostituta.

También dijo haber presenciado cuando Alfonzo les entregó cocaína en pequeñas bolsas negras y blancas a “S” y a otra joven para que consumieran en el baño de un boliche.

“Yo le tenía miedo (a Alfonzo) porque veía cómo le gritaba a “S”. Le decía muchas malas palabras y la amenazaba… le decía que la iba a prender fuego, que la iba a matar y muchas cosas más”, remarcó la joven.

Por último, la chica se refirió al famoso audio que circuló por internet, donde se escucharía la voz de la víctima, que la menciona a la testigo como quien mantuvo relaciones con hombres del poder político. Dijo que hace poco escuchó el audio pero que a los políticos mencionados ella no los conoce. “La única vez que los vi fue por televisión”.

Contactos con un policía y Copnaf Concordia

También declaró Matías Miguel Pereyra, alias el Gordo, un policía provincial que se presentó como promotor de espectáculos de boxeo, aunque se sospecha que participaba de la organización, ya que existen informes que lo señalan como la persona que trasladaba a las jovencitas a las distintas fiestas sexuales que organizaba Alfonzo; y también lo ubican entrando y saliendo del departamento del publicista cuando “S” se encontraba privada de la libertad.

El policía, en cambio, intentó despegarse de Alfonzo, a quien dijo conocer por la promoción que le daba a sus veladas pugilísticas.

También tomó distancia de la víctima, a quien dijo haber conocido en una fiesta de cumpleaños y hasta hizo un insólito ofrecimiento de fotos que podrían servir de prueba, según dijo, porque se observa a la víctima “lo más bien, bailando arriba de una mesa en una fiesta, en una quinta (de Roberto Pietroboni), tomando alcohol”, lo que ni siquiera fue considerado por el Tribunal Oral Federal de Paraná.

Por lo demás, Pereyra explicó que trabajaba “en el sector de logística de la cocina de la Jefatura Departamental y que su jefe inmediato era el jefe de la División Operaciones, Sergio Mendoza, que llegó a ser subjefe departamental.

El fiscal José Ignacio Candioti le hizo notar a Pereyra que luego de que “S” fuera rescatada, recibió mensajes de texto de Alfonzo y que luego el imputado envió más de cincuenta mensajes a Mendoza (lo tenía agendado como “Amigo Tato mendoza Jefe de operaciones”) pidiéndole información sobre la investigación, que se interiorice en lo que había pasado y que averigüe si su situación estaba comprometida.

La amenaza de un funcionario

En la audiencia de este miércoles declaró también Juan Ángel Escobar, tío de la víctima y hermano de María Cristina Escobar, quien contó el episodio que motivó una denuncia contra el delegado del Copnaf de Concordia, Fernando Rouger.

“Decile a tu hermana que si sigue hablando de mí o molestándome, la voy a cagar a trompadas”, le habría dicho Rouger a Escobar, según lo contó el tío de la víctima. El hecho fue denunciado y el funcionario debió declarar como imputado, pero terminó sobreseído. Hoy está citado a declarar como testigo en el juicio.

Testigos del entorno

En la audiencia de este miércoles también declaró Gisela Lorena Zárate, que se desempeña como operadora de derechos en el hogar Casa de los Gurises, en el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf). Es también cuñada de Alfonzo: su hermana, Yolanda, es novia del imputado.

Tres circunstancias signaron su declaración y la dejaron expuesta.

La mujer admitió que estaba en el departamento de Alfonzo cuando la Policía rescató a “S”, el 30 de octubre de 2014. Dijo ser una mujer “muy trabajadora” y que estaba haciendo una changa planchándole camisas al dueño de casa. Bajo juramento dijo que conoció a la víctima ese día, que le pareció “mayor de edad”, “autónoma en su adolescencia” (SIC) y que no tuvo la percepción de que estuviera viviendo allí.

Después tuvo que admitir que unos meses antes había atendido a la joven en el hogar donde trabajaba -y todavía lo hace-, a raíz de que presentaba problemas intrafamiliares, lo que revela que tenía conocimiento de que “S” era menor de edad, tal como consta en los informes elaborados por el Copnaf.

Pero lo peor para ella llegaría después, cuando refirió una escena ocurrida momentos antes de que llegara la Policía: “Ella estaba tirada en un sillón, con el teléfono, y decía que un psicólogo del Copnaf le estaba tirando onda, pero utilizó otro lenguaje, propio de los menores” (SIC).

El mozo de un “restopub” de Concordia a donde concurría Alfonzo, Ariel Bordagaray, fue citado a declarar por la defensa. Contó que el hombre tenía cuenta corriente en el local, y que iba siempre acompañado de hombres y mujeres, quienes se movían libremente. Consultado por la edad de las mujeres, dijo: “Eran grandes”. Le preguntaron por la edad, y aclaró: “17, 18 años”. Ante la contradicción, se explicó: “Allá en Concordia, las chicas de 13, 14 años ya tienen un lomazo impresionante”

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