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Asaltaron a mano armada un auto donde iban mujeres y niños en Paraná

El violento hecho ocurrió en pleno mediodía. Detuvieron la marcha del auto en el semáforo de avenida de Las Américas y Pronunciamiento. Dos delincuentes tomaron por asalto el coche y a mano armada les robaron.

María Elizalde viuda de Deu tiene 87 años y manifiesta que “pese a los achaques de mi edad, tengo muchas ganas de vivir y de disfrutar de la familia y eso es lo que intentábamos hacer este domingo. Mi nieta, que tiene 30 años, me pasó a buscar y salimos en el auto junto a la madre de su marido y a dos chiquitos. Una era una nena de cuatro años y el otro un bebé de 15 días, mi bisnieto, que iba en brazos de su abuela paterna”, comenzó detallando.

“La idea era juntarnos a almorzar, en familia, en una casaquinta y salimos por avenida de Las Américas, hasta que nos detuvo el semáforo que está pasando el puente, antes de llegar a calle Pronunciamiento. Allí, en un abrir y cerrar de ojos nos asaltaron. En plena avenida, en pleno mediodía, delante de un montón de gente que no atinó a hacer absolutamente nada hasta que los dos delincuentes, uno de los cuales estaba armado con un revólver, nos abordaron en el auto y se terminaron de llevar lo que quisieron”, contó.

“Es increíble que tengamos ya que temer salir en auto hacia una quinta, a comer un asado, a las 11 y media de la mañana de un domingo por una de las avenidas más transitadas de Paraná. Todo empezó cuando mi nieta detuvo la marcha porque el semáforo se puso en rojo. Estábamos a la altura de uno de los accesos a la Villa 351 y había un carrito parado. De repente salieron de atrás de ese carrito dos tipos. Uno nos apuntó con un revólver que metió por la ventanilla y nos gritaba ¡que entreguemos las carteras, la plata, los celulares!”. “Gritaba y nos desesperamos, porque llegué a pensar que podía lastimar a la criaturita de 15 días que iba en brazos de la otra abuela. De repente, con inusitada violencia abrió una de las puertas de atrás y me aterroricé, porque escuché gritar al bebé. No me podía dar vuelta hacia atrás y creí que se lo estaba sacando. Me acordé eso que pasó en Buenos Aires, que los ladrones le tiraron el bebé por la ventanilla a una pareja y les pedí por favor que tuvieran piedad. Después supe que el bebé gritó porque la otra abuela, al ver que se metían tratando de sacar más cosas, lo apretó al chico entre sus brazos para protegerlo”, recordó.

María hizo referencia a que la parte más violenta o más activa “era el que llevaba el revólver, un tipo que habrá tenido unos 22 o 23 años. El otro que lo acompañaba era un muchachito que debe haber tenido no más de 13 años”, dijo.

Sumado a la desesperación, la entrevistada también habló de la indignación de que “nadie se jugó en ningún momento mientras nos asaltaban. ¡Había autos esperando el semáforo antes que el nuestro y detrás también!, por lo que se descarta que vieron lo que nos estaba sucediendo. Mi nieta, después que pasó todo me confesó que ella pensó en retomar la marcha y acelerar, para escapar, pero había autos adelante y estábamos trabados en el medio de la avenida”, relató.

Finalmente contó que “la policía vino solamente después que llamamos al 911. Vinieron dos patrulleros. Nos pidieron datos, descripciones y finalmente nos pidieron que hagamos la denuncia en la comisaría sexta, donde tuvimos que estar más de una hora y media hasta que nos tomaron todos los datos”.
María agregó que “esto no es nuevo, la misma policía lo reconoce y al dar las descripciones ya mencionan nombres y reconocen que mucho no pueden hacer. Da impotencia. Mi nuera pasa todos los días por ese lugar cuando vuelve de trabajar y suelen tirar piedras a los autos para que paren y ahí los asaltan. No sé qué podría haber ocurrido si mi nieta lograba acelerar o si no llevábamos algo que los deje conformes. ¿tengo que pensar que eso no se puede controlar?”, finalizó.

“Nadie hizo nada”
“No sé si los que vieron lo que sucedió se asustaron, pero entiendo que sí, que esto no pasaba desapercibido para los que estaban en la fila. Quizá por miedo no reaccionaron, pero nadie hizo nada, nada, nada. Estoy segura que podrían haber hecho algo porque, apenas se retiraron, llevándose nuestras pertenencias, las carteras, con toda la documentación, dinero, tarjetas de crédito, llaves de la casa, llave del consultorio, se acercó un señor y nos dijo que había visto todo, absolutamente todo y se ofreció como testigo. De alguna manera, yo los entiendo si no se metieron, porque de haberlo hecho, los hubieran asaltado también. Eran delincuentes con armas”, interpretó.

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